Problemas de la resina epoxi y cómo solucionarlos
Diagnóstico rápido de los fallos más comunes al trabajar con resina epoxi. Para cada problema verás el síntoma, la causa real, la solución paso a paso y cómo evitarlo la próxima vez.
La resina no cura o sigue líquida
Pasado el tiempo de curado indicado, la mezcla sigue líquida, blanda o se hunde al tocarla.
La resina epoxi cura por una reacción química entre sus dos partes, no por evaporación. Si el ratio A:B no es exacto, si la mezcla fue insuficiente o si la temperatura ambiente está por debajo de 18 °C, la reacción no se completa y el material nunca endurece.
- Confirma el ratio del producto (2:1, 3:1…) y si debe medirse por peso o por volumen: no son intercambiables.
- Si solo falla la capa superior, lija la superficie, límpiala con alcohol isopropílico y vierte una capa nueva bien mezclada encima.
- Si toda la pieza está blanda, no hay rescate químico posible: retira la mezcla y empieza de nuevo con proporciones exactas.
- Mantén la sala a 20-25 °C durante todo el curado; el calor impulsa la reacción.
Pesa cada parte con una báscula de 0,1 g de precisión, remueve 3-5 minutos rebañando paredes y fondo del vaso, y trabaja siempre por encima de 20 °C.
Queda blanda, gomosa o flexible
La pieza curó pero se queda gomosa, se marca con la uña o cede bajo presión.
Un pequeño desajuste en el ratio (algo de exceso de endurecedor o de resina) o demasiado pigmento, que altera la química de la mezcla, dan un curado incompleto y elástico.
- No tiene arreglo químico una vez curada: la pieza hay que rehacerla.
- Repasa tu método de medición y reduce la cantidad de colorante en el siguiente intento.
Mide siempre por peso con báscula de precisión, no “a ojo”, y no superes el 5-6 % de pigmento sobre el peso total de la mezcla.
La superficie queda pegajosa aunque el interior curó
La pieza ha endurecido por dentro, pero la cara superior sigue pegajosa o grasienta al tacto.
Casi siempre es velo de amina: la humedad ambiental reacciona con el endurecedor en la superficie durante el curado. También ocurre si la última capa se mezcló mal o si se vertió con humedad superior al 70 %.
- Limpia la capa pegajosa con agua tibia y jabón, o con alcohol isopropílico, para retirar el velo de amina.
- Lija en seco con grano 220-400 hasta dejar la superficie mate y sin pegajosidad.
- Aplica una capa fina nueva de resina bien mezclada en un ambiente seco (humedad < 60 %).
Vierte siempre con humedad por debajo del 70 %, no trabajes con la pieza al aire libre en días húmedos y mezcla la última capa con el mismo cuidado que las demás.
Se sobrecalienta, se agrieta o se ahueca
La resina humea, se pone muy caliente, se agrieta, se contrae o forma cráteres durante el curado.
Reacción exotérmica descontrolada: al verter una capa más gruesa que la profundidad máxima del producto, el calor no se disipa, sube la temperatura y la pieza se agrieta o amarillea.
- Una pieza agrietada por exotermia no se repara: hay que rehacerla.
- Divide el vertido en capas dentro del límite del producto y espera entre 16 y 24 h entre cada una.
- Para vertidos de más de 2 cm, usa una resina deep pour específica (tipo Wood PRO).
Respeta la profundidad máxima por capa de tu resina y planifica las capas antes de verter. La calculadora divide automáticamente el vertido en capas seguras.
Las capas se separan o se ve una línea entre vertidos
Entre dos vertidos aparece una línea visible, una franja lechosa o las capas llegan a despegarse.
La capa anterior curó demasiado antes del siguiente vertido. Pasada la ventana de adherencia, la resina nueva ya no se une químicamente a la anterior y solo queda apoyada encima. También ocurre si en la superficie intermedia quedó velo de amina, polvo o humedad.
- Si la línea es superficial y la pieza aún admite otra capa, lija la zona con grano 220-400, limpia con alcohol isopropílico y vierte una capa fina nueva.
- Si las capas ya se separan físicamente, no hay reparación fiable: retira la capa suelta y rehaz el vertido.
Vierte la capa siguiente dentro de la ventana que indique la ficha del producto, normalmente cuando la anterior ha gelificado pero sigue pegajosa al tacto. Si se te pasa el tiempo, lija y limpia con alcohol isopropílico antes de continuar.
Burbujas atrapadas en la resina
Aparecen burbujas de aire dentro de la pieza o en la superficie una vez curada.
El aire entra al remover demasiado rápido, al verter desde lejos, por resina fría (más viscosa) o por aire que escapa de un sustrato poroso como la madera sin sellar.
- Mientras la resina siga líquida, pasa un soplete o pistola de calor a 15-20 cm con movimientos rápidos de no más de 2 segundos.
- Si ya curó, lija la zona afectada y vierte una capa fina nueva por encima.
Atempera la resina a 22-25 °C antes de mezclar, remueve despacio con movimientos envolventes, deja reposar 2-3 minutos antes de verter y sella la madera con una capa fina previa.
Resina turbia o lechosa
La mezcla pierde transparencia y queda con aspecto blanquecino o nublado.
Humedad o agua en contacto con la mezcla, resina demasiado fría al mezclar, o exceso de microburbujas que no llegaron a salir.
- Si es por frío, calienta el bote al baño maría (sin que entre agua) antes de mezclar el siguiente lote.
- Una pieza ya turbia no se aclara; en superficies planas, lija y vierte una capa nueva en condiciones secas y templadas.
Atempera los dos componentes a 22-25 °C antes de mezclar, evita cualquier contacto con agua y trabaja con baja humedad.
La resina amarillea con el tiempo
Una pieza transparente adquiere un tono amarillento, sobre todo en zonas expuestas a la luz.
La radiación UV degrada las resinas sin filtro. También amarillea por sobrecalentamiento durante el curado (capa demasiado gruesa) o por usar una resina de baja calidad sin protección UV.
- El amarilleo es permanente: no se revierte en la capa afectada.
- En piezas planas, lija y vierte una capa nueva de resina con protección UV para recuperar la transparencia.
Elige resinas con filtro UV declarado, respeta la profundidad máxima por capa para evitar exotermia, y mantén las piezas alejadas de la luz solar directa prolongada.
El pigmento se hunde o forma vetas no deseadas
El color se acumula en el fondo de la pieza, o aparecen manchas y vetas que no buscabas.
Exceso de pigmento, o pigmento denso en una resina que tarda en gelificar: mientras la mezcla sigue líquida, las partículas pesadas caen al fondo. En vertidos profundos el efecto se nota más porque el curado es más lento.
- Mientras la mezcla siga líquida, remueve de nuevo con cuidado para redistribuir el color.
- Si ya curó, el reparto es permanente: lija y aplica encima una capa fina pigmentada.
Respeta la dosificación del pigmento (rara vez más de un 5-6 % del peso de la mezcla), mézclalo bien antes de verter y, en piezas profundas, pigmenta por capas en lugar de todo de una vez.
La madera o los objetos flotan
Las piezas decorativas, flores secas o la madera suben a la superficie en lugar de quedarse en su sitio.
La resina es más densa que muchos materiales, así que los empuja hacia arriba mientras está líquida. La madera sin sellar, además, libera aire que la hace flotar.
- Mientras la resina sigue líquida, sujeta o lastra los objetos hasta que gelifique.
- Para madera, fíjala con tornillos o pesos antes de verter el canal.
Sella los objetos porosos con una capa fina de resina antes del vertido principal y fija o lastra todo lo que pueda flotar antes de empezar.
Cráteres y ojos de pez en la superficie
La resina forma pequeños hoyos circulares o se separa dejando zonas sin cubrir.
Contaminación por grasa, polvo, restos de silicona o desmoldeante en la superficie. La resina no se adhiere a esos puntos y se retrae formando cráteres.
- Deja curar, lija para nivelar y limpia a fondo con alcohol isopropílico.
- Vierte una capa nueva sobre la superficie limpia y desengrasada.
Limpia y desengrasa siempre la superficie antes de verter, no uses sprays de silicona cerca del área de trabajo y manipula con guantes limpios.
Polvo, pelos o insectos en la superficie
Aparecen partículas, pelusas o insectos pegados en la capa final.
La resina líquida actúa como un imán de polvo durante las horas que tarda en gelificar, sobre todo en espacios sin protección.
- Si la resina sigue líquida, retira la partícula con cuidado usando un palillo limpio.
- Si ya curó, lija el punto afectado y aplica una capa fina nueva.
Cubre la pieza con una caja o cúpula mientras cura, trabaja en una zona limpia y sin corrientes de aire, y evita ropa que suelte fibras.
Queda mate tras lijar y no recupero el brillo
Después de lijar para corregir un defecto, la superficie queda opaca o llena de microrayas y no vuelve a brillar.
Lijar deja microarañazos que dispersan la luz. El brillo no vuelve solo: hay que subir de grano progresivamente y pulir, o sellar con una capa nueva.
- Lija en húmedo subiendo de grano sin saltarte pasos: 400, 800, 1200, 2000 y, si buscas efecto espejo, 3000.
- Pule con pasta de pulido y una boina suave, a baja velocidad para no recalentar la resina.
- La vía más rápida y fiable: aplicar una capa fina de resina nueva, que devuelve el brillo sin pulir.
Trabaja en ambiente sin polvo y tapa la pieza mientras cura: la mayor parte del lijado se hace para corregir polvo o burbujas que podrían haberse evitado.
Fugas y desbordes del molde
La resina se escapa por las juntas del molde o el encofrado durante el vertido.
Sellado insuficiente entre las paredes del molde, cinta que no aguanta el peso de la columna de resina, o molde mal nivelado.
- Detén el vertido, deja gelificar lo que haya y refuerza el sellado antes de continuar.
- Limpia los chorretones con alcohol antes de que curen; una vez duros hay que lijarlos.
Sella todas las juntas con silicona o cinta de embalar resistente, comprueba el sellado con agua antes de verter y nivela el molde con un nivel de burbuja.
La pieza no sale del molde o se rompe al desmoldar
La resina se queda pegada al molde, cuesta mucho extraerla o la pieza se agrieta al forzarla.
Molde rígido sin desmoldeante, formas que traban la pieza, o desmoldeo antes de tiempo: a las 24 h la resina está dura al tacto pero todavía no tiene su resistencia final.
- Espera al curado completo antes de insistir: según el producto, entre 3 y 7 días.
- Mete el molde de silicona en el congelador 20-30 minutos: silicona y resina se contraen de forma distinta y la pieza suele soltarse.
- Aplica agua caliente por fuera del molde: la silicona gana flexibilidad y facilita la extracción.
Usa moldes de silicona flexible siempre que la forma lo permita, aplica desmoldeante en los moldes rígidos y no desmoldes hasta que la ficha técnica dé la pieza por curada.
La resina está cristalizada o granulada en el bote
El contenido del bote se ve turbio, con cristales o granos, y no fluye como debería.
El frío. Por debajo de unos 15 °C muchas resinas cristalizan durante el almacenamiento. Es un cambio físico, no una degradación química: el producto no está estropeado.
- Sumerge el bote bien cerrado en un baño de agua a 50-60 °C durante 10-15 minutos, removiendo de vez en cuando hasta que vuelva a estar transparente.
- Déjalo volver a temperatura ambiente (20-25 °C) antes de mezclar: si lo usas caliente, el tiempo de trabajo se acorta mucho.
Guarda los botes por encima de 18 °C y nunca en el suelo de un garaje o taller frío. En zonas frías, atempera la resina el día antes de trabajar.
¿No encuentras tu problema?
Muchos fallos (sobrecalentamiento, capas mal calculadas, desperdicio) nacen de un mal cálculo previo. Si quieres entender a fondo cómo elegir y dosificar tu resina, lee nuestra guía de resinas epoxi.
Si tu caso no aparece aquí, escríbenos a hello@resincalc.app.